LOS VERDUGOS DE LA INNOVACIÓN

9 junio 2010 at 12:37 3 comentarios

Son incontables los casos en los que la innovación de la empresa está solo en manos de su número uno. Y aunque cada vez más se pregona la estructura plana de las organizaciones, con demandas de trabajadores del saber más que del hacer, la realidad es que muchas veces el espíritu innovador de las personas queda opacado por un jefe que se ve superado por el día a día, con una importante aversión al riesgo y con un NO universal que antecede su respuesta ante cualquier idea de cambio. Después de todo, la justificación de su responsabilidad sobre el rumbo de la empresa sigue ejerciendo prioridad.

Un interesante artículo publicado recientemente en HBR señala los 12 puntos clave de un “buen jefe”. Entre estos destacan dos que tienen que ver con la innovación de forma directa. Uno hace mención a que es el jefe el responsable de estimular la innovación de la organización a través de las personas del equipo, y el otro a que el temor a perder es más fuerte que el ansia de ganar.

Estos dos aspectos son más que suficientes para explicar porque solo unas pocas organizaciones son capaces de provocar rupturas en el mercado que las posicione como líderes indiscutibles de su sector. Y también para explicar porque una buena parte del tejido empresarial que cuenta con jefes que matan permanentemente las ideas de sus trabajadores, sobreviven en la mediocridad del mercado.

Esta lamentable realidad confirma la principal barrera que manifestaron importantes empresas españolas el pasado mes durante un desayuno de trabajo organizado por ESIC. Ningún sistema de alerta temprana ni de inteligencia competitiva sobrevive sin el compromiso de la alta dirección. La implantación de un modelo de IC tiene como principal objetivo dotar a la empresa de capacidad anticipativa para innovar pero, ¿qué sucede cuando quien tiene la última palabra antepone el status quo al entusiasmo innovador?¿cuándo su aversión al riesgo supera su capacidad cognitiva de análisis y valoración de alternativas de cambio?

Ante una nueva propuesta de mejora, a muchos nos resultarán familiares situaciones con frases hechas como un “no lo veo claro…”, “ahora no es el momento…”, “pero porque vamos a cambiar si así estamos bien”… en realidad cuando el jefe, carente de ilusiones antepone constantemente lo negativo sobre todo lo positivo que la nueva sugerencia podría aportar, no hace más que minar las esperanzas y expectativas de cualquier buen profesional.

Este desgaste permanente que sufren los trabajadores más proactivos y que he visto en muchas empresas con las que he trabajado, termina por generar un doble efecto negativo en la empresa. El primero es que sus trabajadores más innovadores y más comprometidos terminen buscando nuevos proyectos donde su ilusión y sus habilidades sean reconocidas, y como segundo efecto genera un marco de pasividad entre el resto de sus recursos humanos quienes solo se limitan a un automatismo haciendo solo “lo que se les pide”, sin la mínima aportación de mejoras que conduzcan a la empresa hacia mejores rendimientos. Un empresario que guie su empresa hacia un abismo sin motivación, sin energía dinamizadora de cambios tanto internos como de mercado, solo podrá aspirar a contar con una plantilla integrada por el estereotipado de trabajador público, en lugar de exaltados cuasi empresarios en búsqueda permanente de la innovación. Es el comienzo del fin.

Imaginemos por un momento que nuestra empresa estuviese integrada por emprendedores, donde cada minuto, además de su tarea cotidiana estén vigilando el entorno para captar oportunidades y generando ideas para ganar eficiencia en su trabajo así como para mejorar su posicionamiento en el mercado… no sería idílico? Entonces, ¿por qué muchos directivos (pese a la negativa pública) se empeñan en hacer lo contrario? ¿Por qué matar las ideas unilateralmente sin antes estudiarlas? ¿Por qué no premiar a los innovadores?… ¿Por qué no crear una cultura Google que apueste por el compromiso y participación de su equipo? Realmente, hay empresarios que no son conscientes de lo mucho que se están perdiendo.  Por el temor a delegar, por el síndrome personal del “not invented here”, se conforman con resultados mediocres sin darse cuenta de todo lo que hay por ganar. Aspiran a ser tuertos en el reino de los ciegos.

Esta cultura empresarial está más implantada de lo que pudiese parecer, y hace a las empresas sucumbir en las manos de un director normalmente agobiado, incapaz de detectar las oportunidades, devorado por las finanzas y por el día a día y que en ocasiones, ni siquiera tiene claro dónde está el norte.

Generar metas y luchar por objetivos realmente interesantes, aunque en ocasiones no se sepa muy bien como alcanzarlos, proveyendo los recursos necesarios para alcanzarlos. Estimular la mejora desde los trabajadores, dotándoles de poder para que actúen a partir de sus ideas. Oír las sugerencias, estudiarlas (y si es posible mejorarlas pero no matarlas) y comunicar el feedback, son algunas prácticas que ayudarán a muchas empresas a salir del caos en el que pudiesen estar sumergidas.

Cuando el mar está en calma y se navega con viento a favor, cualquier capitán es capaz de navegar victorioso (¿no fueron así los últimos años de bonanza económica que catapultaron a nuestro tejido empresarial a los niveles más profundos de competitividad y más bajos de innovación?). Pero en los tiempos turbulentos actuales es donde los verdaderamente buenos marcarán la diferencia.

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La Inteligencia Competitiva como motor de la Innovación INTELIGENCIA COMPETITIVA 2.0: innovación en tiempo real

3 comentarios Add your own

  • 1. Yago Amat  |  30 julio 2010 a las 21:24

    Alejandro,
    Como eres un buen seguidor, y creo que un digno competidor, hoy publicamos una entrada Light, sobre el veraneo.. ven a leer y opina. Estoy seguro de que coincides que las empresas deberían enfocar su trabajo a la estrategia en estos tiempos, y servicios como los que compartimos son el momento de conocerlos.

    http://bit.ly/9BR9m6

    Saludos

    Yago
    Aprioriservices.com

    Responder
    • 2. Alejandro Valentín Andrés  |  1 agosto 2010 a las 19:05

      Gracias Yago, tienes toda la razón. El verano invita más al ocio que a la reflexión de las empresas, y en algunos casos eso puede ser muy peligroso.
      Por favor, no me veas como competidor. En todo caso como complementador. Creo que entre todos los que estamos implicados en IC tenemos que ir sumando esfuerzo para que las empresas tomen conciencia de lo importante que es contar con sistemas que les minimicen el riesgo de la innovación.
      Saludos

      Responder
      • 3. Yago Amat  |  1 agosto 2010 a las 19:08

        Una respuesta de todo un caballero. Ya nos conoceremos y podremos “omplementar”/competir mejor.
        Abrazos

        Yago Amat
        http://www.aprioriservices.com

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