Roadmaps tecnológicos: una herramienta de INTELIGENCIA COMPETITIVA imprescindible (parte final)

6 octubre 2011 at 16:03 Deja un comentario

Tags: Inteligencia Competitiva, Vigilancia Tecnológica, Roadmaps Tecnológicos
 

Tal y como comentaba en el artículo anterior, el proceso de diseño de un itinerario, en general, responde a la definición de objetivos de largo plazo de acuerdo a la planificación estratégica de la empresa. Por lo tanto, partimos de una necesidad del negocio (o mercado) que debe ser satisfecha. Esto conduce a la identificación de productos que satisfarán esta necesidad, y por lo tanto, de las tecnologías que son necesarias para producirlos. Estos requerimientos determinan los planes de acción que deberán ser implementados.

Existen cuatro etapas de trabajo a realizar, que según el tema abordado en cada una de ellas, son las siguiente:

  • Mercado o negocio
  • Producto o servicio
  • Tecnología
  • Tiempo

Las primeras tres etapas se enfocan en las tres capas principales de un itinerario (mercado, producto, tecnología), mientras que la última etapa representa la interacción de las tres anteriores en un horizonte de tiempo, lo que constituye finalmente el itinerario. En algunos casos, también se incluye una cuarta capa que representa las acciones de I+D necesarias para llegar a las tecnologías requeridas para producir el productos deseado por el mercado. Por consiguiente la descripción de las etapas sería la siguiente:

El Mercado

Tiene como objetivo establecer un conjunto priorizado de conductores o factores de cambio de mercados y de negocios (market drivers, business drivers) para el futuro, que tengan en cuenta condiciones tanto externas como  internas de la compañía.

La Vigilancia Tecnológica es una herramienta importante aquí, toda vez que facilita la identificación de las tendencias, los temas emergentes y también los actores relevantes en un área del conocimiento específica

Adicionalmente a las condiciones establecidas por el mercado, también hay condiciones intrínsecas en la propia empresa que condicionan el desarrollo de productos. Estos son los business drivers. Estos límites o características también deben ser conocidas y tenidas en cuenta. Por ejemplo, la flexibilidad de los procesos productivos pueden limitar las opciones.

El Producto

El objetivo de esta segunda etapa es establecer un conjunto de características conceptuales de producto: características técnicas, físicas, etc., que puedan satisfacer los requerimientos identificados en el estudio del Mercado de la fase anterior. Es decir, se persigue un matching entre el producto ideal definido por el mercado y la capacidad tecnológica existente tanto en el mundo como en la empresa para su ejecución.

El identificar las características conceptuales de eventuales productos es una tarea basada en el know how de la empresa y en la evolución tecnológica previsible o deseada. Por lo tanto se trata de un ejercicio de tipo prospectivo-creativo que articula los conocimientos y experiencia de la empresa con la información sobre las tendencias de mercado, temas emergentes de investigación y patentes recientes.

La Tecnología

En esta fase se busca identificar aquellas posibles soluciones tecnológicas que permitan el logro de las características definidas como críticas para el desarrollo de un producto en sintonía con las pautas derivadas del estudio del mercado.

Tales soluciones son agrupadas en áreas técnicas (rutas), que junto con las características identificadas en la sesión anterior (el Producto), califican el impacto de las áreas tecnológicas sobre las características del producto.

Los resultados de las dos fases, la de producto y la de tecnología, articuladas entre sí, son un medio para relacionar el impacto de la tecnología en las características del producto y los conductores del mercado, conectando de esta manera, los diferentes niveles del Roadmap.

El trazado del Roadmap

Las anteriores sesiones permiten configurar una estructura simple para articular los tres niveles del Roadmap, junto con un “lenguaje” para soportar su construcción.

Primero deben trazarse las tendencias de mercado y de tecnología, para tener finalmente la primera versión del Roadmap, en términos de tiempo, niveles y estrategia de producto (plataformas). Se identifican los hitos o puntos clave, se traza la evolución del producto y se identifican los programas tecnológicos necesarios.

Todos estos aspectos articulados entre sí, permiten trazar las trayectorias o rutas que conectan la situación actual con la visión de futuro, manteniendo en mente los conductores del mercado priorizados, las características del producto con mayor impacto y las soluciones tecnológicas más atractivas.

Es, en definitiva, la expresión de las conclusiones del trabajo desarrollado en las fases anteriores, en forma tal que pueda ser comprendido rápidamente, pero que también pueda ser actualizado y corregido en la medida que el paso del tiempo confirme los supuestos tenidos en cuenta inicialmente. Es decir que estamos ante un proceso dinámico y continuo que demanda una retroalimentación permanente.

 

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